viernes, 11 de abril de 2014

Las 10 Reglas de Oro del Coleccionismo de Juguetes (según Luis).


Después de coleccionar juguetes por veinte años se aprenden un montón de cosas. Las reglas que les enlisto a continuación me han servido enormemente durante todo este tiempo y por esa razón es que he decidido compartirlas con ustedes; algunas las he aprendido por experiencia propia y otras leyendo artículos y revistas especializadas (por cierto, aplican para cualquier tipo de coleccionismo, no sólo para juguetes)

Colecciona por el gusto de hacerlo. 
Esta es quizás la regla más importante. Uno no se levanta un día y dice “hoy me voy a convertir en coleccionista”; simplemente pasa. Hoy compras un juguete, mañana otro y de pronto cuando te das cuenta ya tienes una docena y comienzas a referirte a ellos como “mi colección”. Nunca lo hagas porque piensas que es “cool”, porque es “una buena forma de invertir”, ni mucho menos para hacer negocio. Adquiere cosas que tengan para ti valor apreciativo; de lo contrario no serás un coleccionista sino un simple acumulador.

Conoce el mercado. 
Cuando se es novato se cometen muchos errores de manera involuntaria, casi siempre porque nos da pena preguntar o porque somos algo flojos para documentarnos; desafortunadamente esos errores se traducen casi siempre en un gasto excesivo o innecesario. Internet está lleno de sitios sobre coleccionismo, mantenidos por expertos que en su mayoría son amistosos y están dispuestos a ayudar o aconsejar en caso de que alguien lo necesite (después de todo, cuál es el chiste de tener un pasatiempo si no compartes, ¿cierto?); además cuando te asesoras con alguien tu experiencia se hace mucho más placentera y muy probablemente te ahorrarás también una fortuna en el trayecto.

Mantén un inventario detallado de tu colección. 
Esta regla tiene múltiples motivos, de los cuales tan sólo en este instante se me vienen a la mente dos: cuando eres un coleccionista dedicado y tu colección es voluminosa, es muy probable que pierdas la noción de qué piezas tienes y cometas el típico error de “lo compré dos veces sin querer”, no importando lo prodigiosa que sea tu memoria; o inclusive todo lo contrario (dejes pasar una pieza porque según tú ya la tienes). O quizás con el tiempo decides deshacerte de ciertas piezas, ya sea porque en su momento las adquiriste por mera compulsión (a todos nos pasa), porque ya no tienen un significado sentimental para ti, o porque te arrepentiste de seguir coleccionado esa línea de juguetes en particular. Si no sabes cuánto pagaste en su momento por ellas, no tendrás un punto de referencia para establecer el precio en el que debes ofrecerlas si lo que esperas es al menos recuperar tu inversión (esto es particularmente importante cuando la pieza te costó más o incluso menos de su precio de venta original). Mi recomendación es que lleves registro al menos del nombre de la pieza, el año en que se fabricó, la colección, subcolección u oleada a la que pertenece, el estado en el que se encuentra (cerrada, abierta, completa, incompleta, etc.) y cuánto te costó adquirirla, incluyendo gastos de envío e impuestos aduanales (en caso de que aplique). También (si es posible) llevar un registro fotográfico de cada una por el frente y el reverso (podrás desvivirte en definir el estado en el que se encuentra, pero una imagen dice más que mil palabras).

Toma en cuenta que toda colección requiere de cuidados. 
Si algo distingue a los juguetes es que consumen más espacio que otros coleccionables típicos (como las estampillas o los cómics), sobre todo si se pretende dejarlos dentro de sus empaques originales. Nuestro closet nos puede servir por un tiempo, pero llegará el momento en que necesitaremos de un lugar especial para almacenar nuestra colección y preferentemente deberá de ser un espacio libre de humedad, fresco y aislado de la luz solar. Las mismas condiciones se requerirán si vamos a exhibir nuestra colección, dentro o fuera de los empaques, debiendo de considerar además que regularmente tendremos que limpiarlos (tarea que preferentemente habrá que realizar nosotros mismos para evitar daños o pérdidas). En pocas palabras: si quieres que tu colección mantenga su valor (que es lo más probable) deberás procurarla.

Enfócate. 
No enfocarnos en lo que vamos a coleccionar es un error que se comete muy frecuentemente cuando estamos comenzando, principalmente por la repentina necesidad que sentimos de amasar rápidamente una colección de volumen considerable (en otras palabras, nos preocupamos más por la cantidad que por la calidad). Para cuando nos damos cuenta, tenemos mil y un artículos de diferentes clases y en el afán de completar nuestras colecciones empezamos a gastar más con tal de poseer esa pieza que nos falta; esto es de cuidado y en casos extremos nos puede llevar a la frustración y a convertir nuestro pasatiempo en un martirio. Selecciona una saga o personaje y empieza coleccionando una línea en particular de productos; considera la posibilidad de ampliar tu cobertura únicamente cuando tengas un excedente en tu presupuesto. Considera que una colección homogénea y completa, aunque pequeña, da una mejor impresión (y probablemente vale más) que una colección enorme, dispersa e incompleta.

Presupuesta tu inversión. 
Esta regla está directamente relacionada con el punto anterior: haz cuentas y establece un presupuesto para invertir en tu colección; respétalo y no te endeudes bajo ninguna circunstancia. Esto implica también no desviar tus recursos o sacrificar a las personas que dependen de ti (por ejemplo, dejar de pagar el teléfono o poner a tu familia a comer únicamente frijoles durante un mes con tal de usar ese dinero para comprar más juguetes).

Se paciente e inteligente al comprar. 
Si aún enfocado agotas tu presupuesto y no puedes adquirir esa pieza que te falta, no te preocupes: mañana o pasado podrás hacerte de ella en el mercado secundario. Es preferible pagar un poco más mañana por ese juguete que no pudiste comprar hoy que generar intereses en tu tarjeta de crédito; existe incluso la posibilidad de que con el paso del tiempo te cuesten más baratos. Para evitar pagar más después y como regla general, cuando una nueva oleada o colección salga al mercado y no cuentes con el suficiente dinero para adquirir todas las piezas, compra primero los personajes principales y/o los más escasos y deja los personajes secundarios y ternarios para después. De hecho hoy en día gracias a la Internet, es posible incluso saber con anticipación cuántas unidades de cada personaje vienen en cada caja, lo cual es una información extremadamente útil para planear nuestra estrategia. Por otra parte, recuerda que cada vez que sacas una pieza de su empaque le estás restando valor (hasta un setenta por ciento en el caso de las figuras de acción que vienen en blister). Si eres de los coleccionistas que les gusta abrir sus juguetes para exhibirlos fuera de sus empaques, intenta adquirirlo suelto primero; hay una enorme probabilidad de que lo consigas completo y en excelente estado y así ahorrarás (o mejor dicho, dejarás de perder) un montón de dinero.

No te dejes estafar. 
Esta regla está muy relacionada con la número dos de la lista (conocer el mercado). Especuladores han habido siempre y por desgracia en este ambiente hay y muchos. No hay nada malo en pagar extra por un juguete antiguo, de edición limitada o exclusivo, pero siempre dentro de lo que el mercado está dictando. Antes de comprar cualquier cosa en el mercado secundario, documéntate bien sobre cuál es su valor actual; con ello no me refiero a cuánto están pidiendo los vendedores por el artículo, sino cuánto en realidad los compradores están pagando por él.

No estafes a nadie ni acapares. 
La regla anterior aplica en ambos sentidos y por simple karma es bueno respetarla también. Si vas a deshacerte de alguna de tus piezas, documéntate acerca de su valor de mercado actual antes de fijar tu precio. No malbarates tus artículos pero tampoco busques hacer negocio (recuerda que antes que nada eres un coleccionista); si su valor de mercado actual es mayor al precio que pagaste por él, qué bueno, si no, ni modo; eso es perfectamente normal. En el remoto caso de que no encuentres un buen punto de referencia puedes aplicar una regla muy sencilla: pide por tu artículo lo que estarías dispuesto a pagar por él sin sentir que estás gastando demasiado; no es perfecta pero al menos tu conciencia estará tranquila. Por otra parte, recuerda que no eres el único coleccionista en el mundo; piensa que cada vez que compras la misma figura dos o más veces estás muy probablemente privando a otro coleccionista de la posibilidad de poseer esa pieza, en especial si es escasa. Muchos coleccionistas caen incluso en la tentación de comprar una tercera figura específicamente para hacer negocio con ella; estas tácticas, aunque legales, tienen un efecto de boomerang que perjudica al mercado y eventualmente puede hacer que colapse. Ya pasó con los cómics hace años; tratemos de evitar que nos suceda a nosotros también.

Sé respetuoso con otros coleccionistas. 
Todo hobby tiene sus reglas de etiqueta y el coleccionismo de juguetes no es la excepción; si esperamos algún día ser apoyados, reconocidos o incluso admirados como coleccionistas debemos comportarnos de manera modesta, cordial y respetuosa con los demás, estemos realizando actividades propias del pasatiempo o no. Esta área es demasiado amplia como para ser específico, pero basta con aplicar el sentido común; por ejemplo: si llegas al pasillo de los juguetes y hay alguien inspeccionando las figuras o vehículos en los que tú también estás interesado, espera a que termine de revisar y decidir si va a comprar algo o no (después de todo, él llegó primero que tú); de hecho puedes aprovechar el tiempo para presentarte con él, hacerle saber que tú también coleccionas o inclusive intercambiar tips. O si vas a platicar con un desconocido de tu colección (a todos nos gusta hacerlo, ¿cierto?) procura ser lo más modesto y humilde posible; evita expresiones como “tengo miles de piezas”, “soy el mayor coleccionista de tal o cual cosa en la ciudad, estado, república o universo” o “tengo una pieza que me costó chorromil millones de pesos”. El que esté interesado en saber ese tipo de detalles, se los va a preguntar tarde o temprano, créanme.
Coleccionar juguetes es apasionante y cada vez más personas se unen a este hobby, lo que significa que las compañías se están viendo obligadas a diseñar y ofrecer más y mejores productos con la intención de satisfacer la creciente demanda. Los invito a que colaboremos todos para que así continúe esta tendencia apoyando a nuestros amigos coleccionistas (sobre todo si son principiantes) en lugar de competir contra ellos y rechazando además cualquier actividad que desacredite o incluso perjudique a nuestra comunidad.

Y recuerden: “Don’t feed the greed”

Hasta ahora…
Luis.

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